El Último de la Fila eligió Marenostrum Fuengirola para volver a los escenarios y abrir una de las giras más simbólicas de 2026. Manolo García y Quimi Portet iniciaron este sábado 25 de abril su regreso en el escenario Unicaja del recinto malagueño, ante más de 18.500 personas y con las entradas agotadas desde hacía meses.
La noche tenía algo más que valor de calendario. No era una parada inicial cualquiera, sino el primer concierto de una gira de reencuentro que llega casi tres décadas después de la última vez que el dúo se presentó junto en esta configuración. En un año cargado de grandes nombres en la Costa del Sol, el arranque de El Último de la Fila coloca a Marenostrum en el centro de una conversación generacional que va más allá de la nostalgia.
Fotos del regreso de El Último de la Fila en Marenostrum Fuengirola






Un regreso con Marenostrum como kilómetro cero
La web oficial de Marenostrum ya presentaba la cita como sold out, con apertura de puertas a las 19:00 y show previsto a las 22:00. La elección de Fuengirola como punto de partida tiene lectura propia: el ciclo ha pasado de ser una programación potente de verano a convertirse en un recinto capaz de acoger hitos de gira que normalmente se asocian a Madrid, Barcelona o grandes estadios.
Según la comunicación remitida a ModoFestival, el concierto reunió a más de 18.500 asistentes y había agotado entradas en apenas unas horas cuando salieron a la venta. Ese dato ayuda a medir el peso real del regreso. No hablamos solo de una banda recordada, sino de un repertorio que sigue actuando como memoria común para varias generaciones.
Canciones que volvieron a sonar como presente
El concierto recuperó piezas centrales del cancionero de El Último de la Fila, con temas como Insurrección, Aviones plateados o Como un burro amarrado en la puerta del baile. La clave, por lo que deja el relato de la noche, estuvo en que esas canciones no funcionaron únicamente como recuerdo, sino como material vivo: himnos reconocibles, sí, pero todavía capaces de tensar un recinto entero.
El cierre con Insurrección era casi inevitable. Hay canciones que no solo pertenecen a un repertorio, sino que acaban actuando como firma emocional de una banda. En Fuengirola, ese final permitió rematar una noche marcada por la sensación de inicio: no el último capítulo de una historia, sino la reapertura de una puerta que llevaba mucho tiempo cerrada.
La frase que resumió el momento
Sobre el escenario, Manolo García y Quimi Portet dejaron una frase que ayuda a entender la dimensión del regreso: “Desde el 95 que no estábamos en esta configuración”. La cita no se planteó como un simple ejercicio de revival, sino como una gira breve, medida y consciente de su propio peso sentimental.
Ese matiz importa. El Último de la Fila no vuelve en un contexto vacío, sino en un mercado de directos donde las reuniones de bandas históricas pueden caer fácilmente en la explotación de la nostalgia. En Marenostrum, la lectura fue distinta: una vuelta con repertorio, producción cuidada y una respuesta de público que confirmó que el vínculo seguía intacto.
Marenostrum refuerza su temporada 2026
Para Marenostrum Fuengirola, la noche funciona también como golpe de autoridad al inicio de temporada. La programación 2026 ya venía marcada por nombres como Sting, Aitana, Alejandro Sanz, Pablo Alborán, Dani Martín, La Oreja de Van Gogh, Hombres G o la cita latina de Romeo Santos y Prince Royce. En ese contexto, abrir con un acontecimiento de este tamaño refuerza la idea de que el recinto no solo programa conciertos: construye temporada.
En la previa de temporada de Marenostrum Fuengirola 2026 ya se veía esa ambición, pero el regreso de El Último de la Fila añade una capa distinta. No es únicamente un concierto de alta demanda; es una noche con carga histórica, de esas que terminan explicando por qué un recinto gana reputación dentro del circuito nacional.
La gira que ahora sigue por España
La gira de El Último de la Fila continuará después por varias ciudades españolas. Ticketmaster recoge el calendario con paradas en Barcelona, Roquetas de Mar, Madrid, Barakaldo, A Coruña o Avilés, entre otras. Ese recorrido confirma que Fuengirola no era una fecha menor ni una prueba discreta, sino el arranque visible de un regreso diseñado para grandes espacios.
La diferencia está en el marco. Marenostrum aporta un escenario junto al Mediterráneo, bajo la silueta del Castillo Sohail, y una escala que permite vivir el concierto como gran evento sin perder del todo la sensación de recinto singular. Esa mezcla de paisaje, producción y memoria musical explica por qué la noche fue algo más que el primer concierto de una gira.
Sostenibilidad y cifras de un ciclo en crecimiento
El comunicado de Marenostrum también subraya la evolución del ciclo en materia de sostenibilidad. El recinto fue finalista en los European Festival Awards dentro de la categoría The Green Operations Award y ha trabajado en la medición y compensación de emisiones, eliminación de plásticos de un solo uso y colaboración con proyectos de reforestación.
Más allá del apartado ambiental, las cifras ayudan a entender el lugar que ocupa Marenostrum: más de 880.000 visitantes acumulados en nueve ediciones, público de más de 60 nacionalidades y un impacto económico que en 2024 superó los 50 millones de euros para Fuengirola. Con una temporada que aspira a alcanzar el millón de asistentes acumulados, noches como la de El Último de la Fila funcionan como escaparate perfecto.
Una noche para abrir abril y mirar al verano
Dentro de la agenda de festivales de abril, el regreso de El Último de la Fila en Fuengirola sobresale por peso simbólico. Abril suele funcionar como mes de arranque para muchos ciclos y festivales, pero pocas aperturas concentran tanta memoria colectiva como la de Manolo García y Quimi Portet volviendo juntos ante un recinto completo.
La conclusión es clara: Marenostrum Fuengirola no solo ha inaugurado una noche de éxito, sino que ha colocado el primer gran hito emocional de su temporada 2026. El Último de la Fila vuelve, sí, pero lo hace desde un escenario que también buscaba confirmar su posición. En Fuengirola se cruzaron ambas cosas: una banda que reabre su historia y un ciclo que sigue ampliando la suya.
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