Vamos al grano
- Fulanita Fest volvió a ocupar Marenostrum Fuengirola con una noche de pop y celebración colectiva. Fangoria, Chanel, Natalia Lacunza, Violeta, La Gore y Jennifer Cooke sostuvieron una edición marcada por la visibilidad LGTB y el protagonismo femenino sobre el escenario.
- El concierto de Fangoria fue el gran punto de combustión de la jornada. Alaska y Nacho Canut llevaron el repertorio al terreno de los himnos compartidos, con Marenostrum convertido en una pista de baile al aire libre.
- Chanel elevó el tramo final con una actuación de ritmo y precisión escénica. La artista tomó el relevo tras Fangoria y mantuvo la tensión de una noche pensada para ir de menos a más.
- La edición refuerza el papel del recinto dentro del calendario musical de la Costa del Sol. Fulanita Fest no funciona solo como concierto: se integra en una temporada de Marenostrum que mezcla grandes giras, festivales temáticos y una apuesta cada vez más visible por la sostenibilidad.
Fulanita Fest volvió a Marenostrum Fuengirola con una de esas noches que no se explican solo por el cartel. Fangoria, Chanel, Natalia Lacunza y Violeta ya daban para vender una cita potente sobre el papel, pero el festival volvió a crecer cuando la música se encontró con su otra razón de ser: la celebración de la diversidad, la visibilidad y el derecho a ocupar un gran escenario sin pedir permiso.
La jornada del 30 de mayo dejó a Marenostrum en modo festival total, con el público respondiendo a una programación que mezcló pop, electrónica, baile y sensibilidad generacional. En una temporada en la que Fuengirola está compitiendo fuerte dentro del circuito de grandes recintos al aire libre, Fulanita Fest Fuengirola volvió a reivindicar un espacio propio: una cita musical con discurso, pero sin perder nunca el pulso de la fiesta.
La Gore abre el escenario y marca el relevo emergente
La apertura corrió a cargo de La Gore, ganadora del concurso de talentos vinculado al festival. Su papel no fue menor: Fulanita Fest lleva tiempo intentando que el cartel no sea solo una sucesión de nombres consolidados, sino también una puerta de entrada para nuevas voces. Ese arranque sirvió para recordar que la escena necesita escaparates reales, especialmente cuando se habla de talento femenino y propuestas vinculadas a espacios de diversidad.
Después llegó Violeta, que trasladó al escenario una actuación más emocional, de trazo cercano, con una manera de cantar que funciona mejor cuando se aleja del artificio. Su paso por Fuengirola confirmó el buen momento de una artista que está encontrando sitio dentro de una escena pop cada vez más abierta a códigos íntimos, acústicos y alternativos.
Natalia Lacunza conecta con el público antes del estallido
Uno de los nombres más esperados era Natalia Lacunza. Su concierto tuvo ese punto de elegancia seca que la distingue: una presencia que no necesita sobreactuar para conectar. Según trasladó la organización, la artista se mostró especialmente emocionada durante la noche y llegó a decir al público que la cita de Fuengirola era una de las fechas que más ilusión le hacía del verano.
Ese tramo fue importante porque preparó el terreno para el cambio de escala que vendría después. Fulanita Fest no jugó a ser un festival monocorde: pasó de la sensibilidad pop al estallido de himnos, y esa progresión ayudó a que la noche no se quedara en una simple suma de actuaciones.
Fangoria convierte Marenostrum en una pista de baile
Con Fangoria llegó el momento más expansivo. Alaska y Nacho Canut tienen algo que no se improvisa: canciones que pertenecen al público incluso antes de sonar. En Marenostrum, ese repertorio funcionó como una memoria compartida, con varias generaciones entrando en el mismo código de baile, ironía, teatralidad y pop electrónico.
La actuación tuvo el peso simbólico de los grandes nombres que ya no necesitan demostrar nada, pero siguen sabiendo leer el sitio en el que están. En un festival como Fulanita, Fangoria no aparece como una contratación más: aparece como parte de una genealogía cultural, estética y emocional que conecta con el espíritu de la cita.
Chanel lleva el cierre a terreno físico
Tras Fangoria, Chanel tomó el relevo con una actuación de energía alta, más física y directa. Su presencia escénica volvió a apoyarse en el ritmo, la coreografía y una forma de entender el pop como espectáculo total. Era una posición complicada dentro del orden de la noche, justo después de uno de los momentos más celebrados, pero su concierto mantuvo la intensidad y terminó de empujar la jornada hacia el cierre.
La sesión final de Jennifer Cooke remató la programación con el componente de club que pedía la noche. Después de varias horas de conciertos, el festival cerró con la sensación de haber construido una narrativa propia: de la presentación emergente al himno, del himno al baile, y del baile a la celebración colectiva.
Marenostrum, algo más que un recinto bonito
La edición también vuelve a situar el foco en Marenostrum Fuengirola, un recinto que esta temporada está funcionando como uno de los grandes motores musicales del sur. La organización recuerda que el ciclo ha superado ya los 280 eventos desde su puesta en marcha y que en 2025 generó un impacto económico de 66 millones de euros, según el informe citado por el propio recinto.
Más allá de las cifras, el espacio está intentando sostener un relato de sostenibilidad que no es menor en el circuito actual de festivales. Marenostrum ha comunicado la obtención del certificado de Huella de Carbono de AENOR en las ediciones 2024 y 2025, además de medidas vinculadas a reducción de plásticos, combustibles renovables, movilidad y gestión de residuos.
En ese contexto, Fulanita Fest ocupa una pieza muy concreta dentro del calendario: no es la cita de mayor tamaño de la temporada, pero sí una de las que mejor define cómo un festival puede tener identidad propia cuando el cartel, el público y el lugar empujan en la misma dirección.
Una noche con lectura musical y social
La lectura final es bastante clara: Fulanita Fest no necesita elegir entre fiesta y mensaje. Su fuerza está precisamente en no separar ambas cosas. En Fuengirola hubo pop, baile, artistas reconocibles y una producción de escenario grande, pero también una comunidad celebrándose en público. Y eso, en el calendario festivalero, sigue teniendo un peso especial.
La edición de 2026 deja a Fulanita Fest reforzado dentro del mapa de festivales con personalidad propia. No por levantar el cartel más multitudinario del verano, sino por sostener una propuesta reconocible, con una audiencia fiel y con un lugar cada vez más claro dentro de la programación de Marenostrum.
Información elaborada a partir de la nota de prensa remitida a Modofestival y material audiovisual oficial de Fulanita Fest / Marenostrum Fuengirola.
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