Sónar sigue desplegando las claves de su edición de 2026, pero esta vez el foco no está tanto en el cartel musical como en el rediseño de su dimensión tecnológica. Sónar+D 2026 cambiará de coordenadas dentro de Barcelona y se instalará en Llotja de Mar los días 18 y 19 de junio, un movimiento que no solo implica un nuevo edificio, sino también una manera distinta de pensar la relación entre cultura digital, innovación y experiencia presencial en pleno centro de la ciudad.

La decisión tiene un peso simbólico claro. Frente a la lógica de recinto ferial o de espacio puramente funcional, Sónar+D se traslada a un enclave histórico para reforzar la idea de encuentro, conversación y cruce entre disciplinas. La operación no parece menor: en un momento en que la conversación tecnológica corre el riesgo de volverse abstracta, automatizada o excesivamente corporativa, el festival plantea una edición que quiere devolver cuerpo, contexto y participación humana a ese debate.

Llotja de Mar, nuevo centro de gravedad para Sónar+D

La 14ª edición de Sónar+D se celebrará por primera vez en Llotja de Mar, un edificio neoclásico situado en el centro de Barcelona que modifica por completo la atmósfera del encuentro. El cambio de sede sugiere una voluntad de compactar la experiencia y de dotarla de una identidad más marcada, con espacios pensados para conferencias, instalaciones, workshops, exhibiciones y actividades impulsadas por comunidades creativas y tecnológicas.

La nueva distribución también ayuda a entender el giro conceptual del evento. Stage+D, ubicado en el Saló de Contractacions, adoptará un formato circular para talks performativas y sesiones con artistas y ponentes en el centro del espacio. Àgora+D incorporará una instalación lumínica específica para el recinto, Pati+D funcionará como zona de encuentros y networking al aire libre, mientras que Expo+D y Room+D articularán la parte más expositiva y práctica del programa. Más que una simple sucesión de charlas, la sensación es la de un ecosistema diseñado para moverse entre discurso, experiencia e intervención artística.

Tres grandes ejes para repensar la tecnología

El programa de Sónar+D 2026 se apoya en tres grandes marcos temáticos. El primero, AI & Music, abordará las tensiones abiertas por la inteligencia artificial en un escenario en el que ya no funciona como novedad, sino como herramienta integrada en la práctica musical, la producción y la investigación. El segundo, Beyond the Screen, pondrá el acento en cómo recuperar la fisicidad y la presencia en un contexto creativo dominado por la pantalla. El tercero, Digital Gardens and Dark Forests, invitará a pensar futuros alternativos para internet más allá de la lógica extractiva de las grandes plataformas.

Ese planteamiento revela una intención bastante clara: Sónar+D no quiere limitarse a exhibir tecnología, sino discutir qué tipo de cultura tecnológica se está construyendo. La edición de 2026 parece orientada a desplazar la conversación desde el asombro automático hacia una lectura más crítica y, al mismo tiempo, más práctica. No se trata solo de hablar de herramientas, sino de preguntarse qué hacen esas herramientas con la música, con los cuerpos, con la atención y con la forma en que se organiza la vida digital.

IA, performance e internet como espacios en disputa

Dentro del eje AI & Music, uno de los momentos más llamativos será la apertura con un concierto del pianista Ignasi Terraza junto a un sistema de inteligencia artificial dentro del proyecto Piano & AI. También pasarán por el programa perfiles como François Pachet, Nao Tokui, Anna Xambó o Daito Manabe, lo que refuerza la ambición internacional del encuentro en su diálogo entre creación musical y tecnología avanzada.

En Beyond the Screen, el foco se desplaza hacia el cuerpo, la percepción y el uso físico de las herramientas digitales. Ahí aparecen nombres como niceaunties, Keiken, Mónica Rikić, Roxanne Harris o Eneritz Tejada, además de varios talleres vinculados a procesos creativos con software audiovisual e imagen generativa. El tercer eje, centrado en imaginar otros futuros para internet, convocará a figuras como Yancey Strickler, Joana Moll, Mindy Seu, Chia Amisola o Mario Santamaría, ampliando la conversación hacia la infraestructura de la red, los algoritmos y las formas de comunidad digital.

Una experiencia propia dentro de la Sónar Week

Otra de las novedades relevantes es que Sónar+D gana autonomía como experiencia específica dentro de la Sónar Week 2026. El encuentro podrá disfrutarse como complemento de Sónar o de forma independiente, gracias a nuevas modalidades de acceso centradas solo en las jornadas de Llotja de Mar. Al mismo tiempo, seguirá conectado con el conjunto del festival mediante un servicio lanzadera entre el centro de Barcelona y Fira Gran Via, donde se desarrollará el programa principal de Sónar Barcelona del 18 al 20 de junio.

Ese doble movimiento, autonomía y conexión, parece una de las claves más interesantes del cambio. Por un lado, Sónar+D se refuerza como cita con entidad propia; por otro, no se separa del relato global de una semana que volverá a reunir música, creatividad, tecnología y formatos híbridos por distintos puntos de la ciudad. Dentro de la agenda de festivales de junio, pocas propuestas juegan con ese equilibrio entre pensamiento, escena y ciudad con un grado de sofisticación comparable.

Con su aterrizaje en Llotja de Mar, Sónar+D 2026 no solo cambia de sede: redefine su puesta en escena y refuerza una pregunta que será central en esta edición. Cómo seguir imaginando una relación fértil con la tecnología sin resignarse ni al ruido del hype ni a la pasividad de las plataformas.

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