Vuelve uno de los artistas más queridos del pop español a una ciudad que lo aplaudió antes de ser leyenda.
Su actuación en Hurra! Romería Pop 2025 será, más que un concierto, un reencuentro generacional.
Cuando una canción se convierte en memoria
Hay voces que no necesitan presentación. Con tan solo unos acordes de Turnedo o El equilibrio es imposible, Iván Ferreiro activa un mecanismo íntimo en quienes crecieron —y crecieron con él— durante los años dorados del indie español. Y aunque su trayectoria no ha dejado de evolucionar desde aquellos días con Los Piratas, su regreso a Zamora despierta algo que va más allá del fanatismo: remueve recuerdos.
Este 7 de junio, Ferreiro volverá a cantar en la ciudad que lo vio presentarse en tiempos en los que el pop alternativo aún era un susurro subterráneo. Lo hará como uno de los nombres más destacados del Hurra! Romería Pop 2025, el festival gratuito que ha puesto a Zamora en el mapa de los eventos culturales más estimulantes de la temporada.
Trece años después, las mismas ganas
Quienes tienen buena memoria musical recuerdan su última visita a Zamora allá por 2012. Desde entonces, su ausencia no ha pasado desapercibida. Pero el silencio se rompe, por fin, con un concierto que promete ser tan íntimo como colectivo. Porque si algo tiene Iván Ferreiro es la capacidad de cantar lo que muchos sienten y pocos saben decir.
No llegará con las manos vacías. Su último trabajo, Trinchera Pop, es una prueba de que el gallego no se duerme en los laureles. Es un álbum maduro, valiente y emocional, que lo ha vuelto a colocar en el centro de la conversación musical. En Zamora, mezclará estos temas recientes con los clásicos que marcaron a una generación entera. Nadie duda de que sonarán canciones como Años 80, Cino A o Mi Munchausen.
Hurra! Romería Pop: más que un festival, una celebración
Pocas veces un festival logra equilibrar lo emocional con lo lúdico como lo hace el Hurra! Romería Pop. Su propuesta no va solo de música: va de recuerdos, de identidad, de comunidad. Pone en valor el patrimonio musical español y lo combina con experiencias urbanas, accesibles y festivas.
En su edición de 2025, el festival contará también con nombres como Soleá Morente, Ortiga, Varry Brava y un homenaje especial a Tino Casal. Pero la presencia de Ferreiro añade una carga simbólica difícil de igualar: representa el reencuentro de un artista con una ciudad que lo acompañó cuando apenas despuntaba.
Y lo hace en un espacio único, la Plaza de la Catedral, bajo el cielo de junio, con entrada libre y sin más pretensiones que compartir canciones que han acompañado nuestras vidas en lo bueno, en lo malo y en lo que no se dice.

El poder de volver donde te quieren
Zamora ha cambiado, como todos. Y Ferreiro también. Pero hay algo que no ha cambiado: la emoción que despierta cuando su voz tiembla en directo, cuando entona esos versos que tantas veces hemos cantado solos o en compañía.
Su regreso a esta ciudad no es casual. Es un gesto. Una forma de cerrar un círculo y de abrir otros nuevos. Porque a veces volver es también empezar otra vez. Y esta vez, será ante miles de personas que llevan años esperando volver a escucharle entre las piedras centenarias del casco antiguo zamorano.
Para quienes estuvieron en aquel último concierto, este será un déjà vu teñido de emoción. Para quienes aún no lo han visto en vivo, será una revelación. En ambos casos, será inolvidable.
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