El debate sobre dónde pueden celebrarse los grandes festivales de València entra en una fase delicada tras la sentencia que obliga a reducir el impacto acústico en la Ciutat de les Arts i les Ciències. El sector ya trabaja con escenarios alternativos y uno de los nombres que más fuerza toma es la Marina, aunque no es una solución sencilla: las obras en curso y el modelo de gestión privada complican la disponibilidad real del recinto.
Lo que está en juego no es menor. En el calendario valenciano conviven varios eventos que mueven miles de asistentes y una logística compleja. Si finalmente no pudieran celebrarse en el complejo de la Ciutat de les Arts, la ciudad tendría que recolocar su núcleo de festivales en muy poco tiempo.
Un plan B con límites reales
Hoy por hoy, la opción con más capacidad dentro de València es la Marina Sur de València. En condiciones habituales podría manejar entre 15.000 y 20.000 asistentes diarios, pero las obras en marcha han reducido el aforo a alrededor de 14.000 personas, una cifra que pone techo a cualquier traslado inmediato.
Este recorte dejaría fuera a los festivales que necesitan dos escenarios y un volumen de público alto. En cambio, formatos con una infraestructura más contenida sí podrían encajar: Love the 90’s o I Love Reggaeton entrarían dentro de ese margen. Incluso se contempla que estos espectáculos puedan moverse al estadio Ciutat de València si fuera necesario.
Los festivales que marcan el calendario
El gran desafío lo representan los eventos de dos escenarios y mayor producción. En el escenario actual, Festival de les Arts y BigSound serían los más difíciles de adaptar a la Marina Sur mientras no terminen las obras.
Festival de les Arts y BigSound Festival Valencia son dos de las citas que más condicionan el calendario cultural de la ciudad. Reducir aforo o programación tendría impacto directo en artistas, público y economía local, especialmente en un fin de semana que atrae visitantes de otras comunidades.
La alternativa Marina Sur + Marina Nord
Ante ese cuello de botella, aparece una solución más ambiciosa: usar a la vez Marina Sur y Marina Nord, con escenario principal en Sur y secundario en Nord. Entre ambas zonas existe conexión por el puente de la Marina, construido para el antiguo circuito urbano de Fórmula 1.
La idea permite repartir público y ampliar superficie útil, pero no es una decisión menor. Exige un plan de evacuación específico, un dispositivo de seguridad reforzado y una coordinación de accesos poco habitual en festivales urbanos. Además, habría que negociar condiciones con los gestores del espacio y garantizar la viabilidad logística de mover público entre dos áreas separadas.
Si el plan avanzara, el punto de apoyo sería el encaje territorial: Marina Nord gana protagonismo como “segunda zona” para sostener un formato de dos escenarios sin comprimir tanto el aforo.
Permisos, administración y reuniones clave
El debate no depende solo del Ayuntamiento. La Generalitat Valenciana es la administración competente para autorizar los espectáculos en la Ciutat de les Arts i les Ciències, lo que añade una capa institucional al conflicto. En paralelo, están previstas reuniones entre promotores y la empresa pública CACSA para buscar fórmulas que permitan compatibilizar la actividad cultural con las exigencias judiciales y la convivencia vecinal.
Mientras tanto, los promotores mantienen su objetivo principal: continuar en el antiguo cauce del Túria, al menos en el corto plazo. La incertidumbre no ha frenado del todo la planificación: algunos eventos siguen promocionando sus ediciones de 2026 en la Ciutat de les Arts, a la espera de una resolución definitiva.
El freno de la gestión privada
Otro condicionante es el propio modelo de la Marina. El recinto está en manos de una concesionaria privada, lo que obliga a negociar disponibilidad y precios directamente con la empresa. Según el sector, los costes de alquiler han subido en los últimos años y el número de fechas disponibles para conciertos se ha reducido.
En términos prácticos, esto significa que la Marina no es solo una cuestión de metros cuadrados: también es un asunto de calendario, costes y margen de maniobra.
Qué puede cambiar para el público
Si la opción Marina Sur + Marina Nord se activa, el público puede esperar aforos más ajustados, cambios de emplazamiento y ajustes de cartel en algunos festivales. No sería una pérdida automática de eventos, pero sí una reconfiguración de formatos.
Para València, la decisión es estratégica. La ciudad ha convertido los festivales en un motor cultural y turístico, y cualquier traslado necesita preservar esa identidad sin perder calidad de experiencia. En las próximas semanas, las reuniones entre promotores y administraciones marcarán el rumbo de una temporada que se juega tanto en los escenarios como en los despachos.
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